"Soy todo lo que necesito ser" entrevista de Diario Puerto Varas

December 15, 2017

Antes de comenzar:

“Abro mi corazón

para recitar con mi cuerpo

desde lo sutil”

 

Rosselot M.J. (2017) Cuando mi Corazón Danza, pag. 10.

 

Poetiza puertovarina desnuda su alma en el libro “Cuando mi Corazón Danza”

 

 

 

Cuerpos emocionales y racionales, en constante vibración con en el todo. Ser divino y terrenal a la vez. Seres que nos preguntamos ¿Quién soy? ¿Por qué existo?, y ¿Cuál es mi misión? Esa constante búsqueda es lo que representa María José Rosselot Aguilera.

 

Sobre la tarima, de la biblioteca municipal Paul Harris de Puerto Varas, una mujer danzaba, elevaba sus brazos al universo y compartía su creación con los asistentes a la inauguración de su primer libro de poesías.

 

Encuentro en el que la poetisa compartió con amigos, familiares y desconocidos sus versos más profundos. Un ritual en el que se desnudó a través de la lectura, la danza y el canto, como un acto de superación del miedo a la crítica, al qué dirán y a sí misma.

 

“Me dijeron, mucho, que yo no era nadie para hacer lo que hago. Eso me dolió, porque vengo de una familia en la que el éxito y el qué dirán, son muy importantes. Y yo ni siquiera me titulé. Me dolió, hasta que comprendí que el miedo del otro tenía que ver con toda la energía que uno necesita para justificarse. Y es por eso que digo en el libro: Soy Todo lo que Necesito Ser”, compartió María José Rosselot en entrevista con Diario Puerto Varas.

 

Fuera de la ciudad de Puerto Varas, camino a Ensenada, en una casa de madera, rodeada de praderas y árboles silvestres, cuidadosamente decorada, María José Rosselot, recibe a sus clientes. Es una experiencia única visitar sus instalaciones llenas de colores, texturas, piedras y aromas, donde día a día María José realiza sanación integral, gracias a sus estudios en terapias complementarias y psicología.

 

“Me dedico a la sanación integral y terapia complementaria. Trabajo con terapia floral, principalmente con orquídeas, cristales, leo algunas cartas, músicoterapia, terapia corporal y doy clases de danza”.

 

Nació en Santiago y vivió 17 años en un condominio, en un entorno de colaboración y confianza creado por la fundación “Fondacio Cristianos para el Mundo”, conformado por 12 familias amigas santiaguinas que se fueron a vivir en comunidad a las afueras de la capital.

 

“Había una relación muy linda con las personas adultas, los papás de mis amigos, eran mis amigos. Allí aprendí la confianza, a confiar en el otro. Teníamos un sistema en el que, por ejemplo, si a mí se me quedaba algo en la piscina, quedaba en la piscina”.

 

Luego de vivir en comunidad María José se enamoró y se fue a vivir con su “enamorado”, como le suele decir a su esposo, a la gran ciudad. En Santiago se pudo acercar mucho más a la gran diversidad cultural.

 

De espíritu inquieto y libre María José nunca se conformó con las respuestas preconcebidas que recibió tanto en el entorno católico como en el universitario.

“Del catolicismo me quedé con la mirada del otro. Buscar el bienestar del otro, es algo que me ha marcado mucho. Así como también la búsqueda hacia lo trascendente, a una búsqueda de sentido de vida”.

 

“Luego estudié psicología en la Universidad Diego Portales, me licencié, no me titulé. Y entre medio estuve tomando varios cursos como terapia floral y corporal. Tuve una búsqueda personal de encontrar mi propio espacio”.

 

Desde muy pequeña escribió en múltiples diarios de vida, como una forma de acto catártico. Sentía que a veces no podía entender la vida, pero que podía escribir sobre ella. Práctica que la ayudó a entenderse mejor en una especie de correr de la conciencia.

 

“El primer poema lo escribí el 2012 y apareció en una profunda conexión con la danza. En mi caso la poesía siempre ha estado ligada a la danza. Un día me desperté con una coreografía y en vez de una melodía tenía un poema que trata de la danza y la espiritualidad. La energía siempre está vibrando y en esa vibración, danza”.

 

La poetisa puertovarina proviene de una familia ligada al arte. Es por ello que se acercó a la danza terapia, lugar desde donde aprendió a vincular la espiritualidad con el arte y los elementos de la naturaleza, y a escribir sistemáticamente dichas experiencias. Fue en los talleres de danza que comprendió que su relato afloró en prosa.

 

Sin embargo, antes de dar a conocer su trabajo debió saltar la barrera del miedo al escrutinio público. Miedos, que por cierto, suelen atormentar a muchos artistas, pintores, músicos y poetas, entre otros, que habitan la comuna de Puerto Varas.

 

“Cuando creo que todos pueden menos yo, tengo el mismo ego que cuando creo que sólo yo puedo. Esto me permitió no tomarme tan en serio ese diálogo interno. Porque creo que hemos crecido mucho con el miedo al qué dirán. Siento que el mayor paso que he hecho es aprender a escucharlo porque es importante que seamos distintos. Y compartir es diferente de compararnos, no necesitamos ser lo mismo o que nos guste lo mismo”.

 

María José estuvo en una búsqueda insaciable por querer cumplir las expectativas de los demás, lo que los demás querían de ella. Lo que le provocó una sensación de que no era suficiente.

 

“No era lo suficientemente linda, flaca, talentosa o inteligente. Y cuando llenaba las expectativas siempre era en desmedro de un otro, siendo la más linda, la más inteligente o la más elegante. Y esa comparación me dolía mucho, porque nunca me sentí mejor que nadie”.

 

Nos conectamos con la comparación porque estamos lejos de nosotros mismos, según la poetisa local. “Cuando nos conectamos con nosotros mismos nos sentimos menos amenazados. Y cuando nos atacamos a nosotros mismos, también atacamos a los demás. Estamos aquí para entregar nuestra luz, ser quienes somos es un regalo para los demás”.

 

“Cuando mi Corazón Danza” es el regalo hecho poesía que María José Rosselot decidió entregar a los demás. En él transmite un mensaje nítido y transparente sobre la importancia de la autenticidad de ser uno mismo. Y del hermoso regalo de ser nosotros mismos para los demás.

 

“El pulso de la vida
es mi propio pulso,
la consciencia divina
acariciando mi piel.

Cada célula de mi
ser se expande
en un único latido,
en un sólo corazón”.

 

Roselot M.J. (2017) Cuando mi Corazón Danza, contraportada.

 

La poetisa en su libro presenta una pincelada de su relación con la Divinidad, a través de la recopilación de distintos textos inspirados en las experiencias más significativas que ha tenido en su relación con la danza, la naturaleza y la espiritualidad.

 

Finalmente, como medio local queremos Incentivar a los artistas a que se atrevan y hagan públicos sus trabajos, así como María José Rosselot. Es en ese compartir nuestra diversidad que todos nos enriquecemos como comunidad puertovarina.

 

 

 

 

 Para ver la entrevista original hacer click en la imagen. 

 

 

 

 

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